“Para Francisco es fundamental que los pobres sean protagonistas de sus propios procesos...”
El martes 8 de octubre, Abraham Canales (Elche, 1969), presentó en la residencia Rector Peset de Valencia su libro: No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo (Ediciones HOAC), una obra que centra su atención en la dimensión social del papa Francisco, acercándose a través de sus mensajes y sus discursos; una cuidada selección que Abraham Canales ha realizado. Damos la bienvenida a este autor que nos invita a «involucrarnos» en la defensa de la dignidad de los últimos.
ACTIVAR LA DOCTRINA SOCIAL
- ¿Qué consideraciones extrae usted de lo que se ha vivido recientemente en el Sínodo Amazónico con respecto a la dimensión social?
Con respecto a esta dimensión social, cabe destacar que este sínodo es, en parte, una concreción de Laudato sí’. La encíclica ofrece una visión general de la situación de la casa común y las respuestas en torno a la ecología integral –como único camino posible-, y el sínodo lo ha concretado con personas y realidades urgentes en la región, sin olvidar que este “pulmón del mundo” tiene consecuencias para el planeta.
En este sentido, a la luz de lo que expresan movimientos populares de la región, es un tiempo donde la Iglesia que camina con los pueblos y denuncia el modelo predatorio y explotador del bien común. En la defensa del bien común, el buen vivir y en pos de una ecología integral que permita superar una cultura marcada por el consumismo, el descarte, los femicidios y el ecocidio.
- La ecología integral está en el centro del mensaje profético de muchos ponentes: los pobres, la tierra... ¿De qué forma la doctrina social ha sido activada en el Sínodo?
De una manera relevante, solo hay que observar en el documento de trabajo que ha servido para el diálogo de esta asamblea, así como el documento final aprobado, del cual Francisco elaborará una exhortación postsinodal. El grito de la tierra y el grito de los pobres, son los dolores de la Amazonia. A lo largo de los cinco capítulos de este último documento, la conversión es el hilo conductor: integral, pastoral, cultural, ecológica y sinodal.
- El Papa Francisco en su magisterio social plantea la centralidad de los pobres en la acción evangelizadora. ¿Pero no dice nada que no hayan dicho sus predecesores…?
Francisco ha señalado que la inclusión social de los pobres –que pasa particularmente en disponer de un trabajo decente- y el cuidado del planeta son fundamentales para su pontificado. Esto lo ha situado en la exhortación apostólica Evangelii gaudium, que es el programa de su pontificado, y en Laudato si’, que es un diálogo al mundo sobre lo que le pasa a la casa común.
- ¿Dónde están sus acentos propios?
Esta pregunta tendría una larga extensión. Por sintetizar, los acentos radican en las dinámicas y procesos que promueve para ir llevando a la práctica este magisterio social, esta buena noticia para todos y todas. Los puentes que crea, la opción privilegiada por los pobres, por los trabajadores excluidos… Los diálogos abiertos, las alianzas generadas,… Todo esto la centralidad de la evangelización hoy. Y situar el trabajo humano y la ecología integral como clave de su pontificado claramente social.
- ¿El papa Francisco busca más sacar concreciones que repetir lo ya dicho?
Francisco recoge el magisterio social de sus antecesores, lo ha dicho en numerosas ocasiones y lo señala en sus principales textos, para profundizar y renovar, a la luz de los tiempos actuales, y establecer una alegría compartida de anunciar el Evangelio, la misericordia -sobre todo con la humanidad sufriente- y una Iglesia en salida que primerea, que toma la iniciativa, se involucra, acompaña, fructifica y festeja ayudando a sanar los actuales problemas de la humanidad.
- En Evangelii gaudium "manifiesta que quiere una iglesia pobre y para los pobres y que en primer lugar hay que poner el interés en que las personas sin recursos tengan la posibilidad de ser incluidos en la sociedad". ¿Qué dice la voz de los que no tienen voz?
Que para que esa inclusión social de los pobres sea una realidad, pasa necesariamente por el acceso a un trabajo digno «libre creativo, participativo y solidario» (EG) y LS parte de la importancia de preservar el trabajo en tiempos de paradigma tecnocrático. Junto ello, además de denunciar que esta economía que mata e idolatra al dios dinero, abre un nuevo proceso –el evento internacional Economía de Francisco- que tendrá una de sus principales etapas en Asís (marzo 2020). El trabajo es una prioridad humana y cristiana –y de este Papa-, esencial para la inclusión social de los pobres y para el desarrollo humano integral, inclusivo y solidario. Francisco habla de la necesidad de preservar el trabajo como fuente de dignidad de cada persona y es clave para el desarrollo sostenible, integrador y solidario. Por tanto, el objetivo es que haya trabajo para todos y todas, que podrá ser diverso, distinto, nuevo... pero que deberá ser trabajo digno.
- Para brindar la oportunidad de tener una vida digna a los más desfavorecidos, el papa defiende las tres "T": tierra, techo y trabajo. ¿Francisco activa estos aspectos fundamentales como irrenunciables?
Sí, y además lo hace protagonizando con ellos un diálogo, desarrollado en tres fases (un ver, un juzgar y un actuar) como han sido los tres encuentros mundiales con los movimientos populares (trabajadores pobres, excluidos, precarios…) que señalan una relación de acompañamiento y cercanía extraordinaria. Este juego de 3T son considerados criterios de justicia social, y, por lo tanto, irrenunciables.
- El papa Francisco reconoce las luchas de los trabajadores y pone en valor la labor de los sindicatos. ¿Aliado con los sindicatos?
Sí, reúne a los principales sindicatos internacionales en el Vaticano para abrir un proceso de diálogo y tejer una alianza con el mundo del trabajo. El magisterio social es claro en esto: la importancia y necesidad de los sindicatos. Francisco tiende un puente, que no tiene precedentes, para reflexionar con ellos de la aportación de la Iglesia, desde Populorum progressio hasta Laudato si’ y establecer nuevos caminos para «redefinir la idea del trabajo y el rumbo del desarrollo». En el libro recojo esta experiencia, en la que pude participar, con la síntesis de la declaración consensuada y el mensaje de Francisco. Con ellos establece un segundo juego de 3T, Trabajo/tradición, tiempo y tecnología, que son la propuesta de criterios para el desarrollo real sostenible y solidario. Este doble juego de 3T, el que propone con los movimientos populares y con los sindicatos constituye, en mi opinión, la visión poliédrica del mundo del trabajo.
- ¿Y también crítico con la corrupción de los mismos?
El mensaje de Francisco hace especial hincapié en cuidarse de tres tentaciones: la del individualismo corporativista, es decir, proteger solo los intereses de sus representados, ignorando al resto de los pobres, marginados y excluidos del sistema. Les exhorta a ejercer la solidaridad hacia “aquellos cuyos derechos ni siquiera son reconocidos”, haciendo justicia juntos. En segundo lugar, a cuidarse del “cáncer social de la corrupción”, que en el caso sindical lo sitúa en que “los intereses espurios arruinen su misión, tan necesaria en los tiempos en que vivimos”. Y, finalmente, les anima a promover la educación de conciencias en solidaridad, respeto y cuidado, es decir, en desarrollar una cultura del encuentro en el mundo del trabajo.
- ¿Por dónde van las propuestas a los empresarios católicos?
En el libro abordo una dinámica pastoral que me parece interesante subrayar. En las visitas a las diócesis de Roma, habitualmente mantiene un encuentro con el mundo del trabajo. En este diálogo, suele mantenerlo con jóvenes, mujeres, sindicalistas y pequeños empresarios a los cuales les traslada la necesidad de que se alejen de la cultura especulativa, dialoguen con los trabajadores, pacten; que se hagan cargo de los desafíos del trabajo actuando con justicia y solidaridad humana; que favorezcan una cultura de trabajo decente. Los empresarios son fundamentales para una buena economía. Francisco dibuja el perfil del buen empresario: el que conoce a sus trabajadores, porque trabaja con ellos; tiene la experiencia de la dignidad del trabajo; comparte con ellos las alegrías y las preocupaciones, crean juntos. Además de esta dinámica pastoral, Francisco se ha reunido con la UNIAPAC (Unión Cristiana Internacional de Dirigentes de Empresa) en su Congreso de 2018 para destacar la importancia de la centralidad de la persona; Valor moral y económico del trabajo... guiarse por la regla del bien común y en practicar un nuevo orden social basado en la justicia y la caridad social
- ¿Y a las grandes multinacionales?
Se dirigió a los principales dirigentes económicos y de los negocios, en el Foro Económico Mundial de Davos (Suiza), en enero de 2018, para hablarles de los problemas que está generando al mundo la «ambición de beneficio a toda costa», que provoca un aumento de la pobreza; y el domino de la técnica y la economía sobre las demás esferas humanas. A los asistentes les emplaza a crear condiciones que permitan vivir de manera digna, creando nuevos puestos de trabajo, promoviendo la justicia social, junto con la distribución justa y equitativa de los beneficios.
MODELOS ECONÓMICOS CUESTIONADOS
- El Parlamento Europeo ha aprobado una resolución en la que equipara el comunismo al nazismo. Sistemas totalitarios por igual emparentados por sus "asesinatos en masa, genocidios y deportaciones". ¿Cómo habrán recibido esta declaración europea, algunos sindicalistas que siguen luciendo la hoz y el martillo, o exhibiendo algún que otro retrato de Lenin?
No sabría contestarte. Quizás la pregunta habría que hacérsela a esos sindicalistas que señalas. En todo caso, el sindicalismo no tiene por misión defender esta o aquella doctrina, sino la resolución de los problemas de los trabajadores y de la propia organización del trabajo. Debe representar y organizar, con todas sus limitaciones, a todos los trabajadores y las trabajadoras independientemente de posiciones ideológicas.
- El Papa cuestiona severamente los modelos económicos neoliberales que generan una mayor exclusión e inequidad (Evangelii Gaudium, 53). ¿También cuestiona con igual firmeza los modelos económicos socialistas (Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia…)?
Una característica de los textos de Francisco es la referencia a un único sistema económico predominante (ni siquiera suele hablar de capitalismo, socialismo, neoliberalismo…), y de cómo actúa este sistema, que es injusto en su raíz, y de cuales sus consecuencias. En ello Evangelii gaudium es clara (del 53 al 60): No a una economía de la exclusión y la inequidad. Esa economía mata y provoca una crisis antropológica al desplazar al ser humano del centro de las decisiones para ser considerado “como un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar”. Esto es lo que llama la cultura del «descarte». No a la nueva idolatría del dinero que gobierna en lugar de servir aceptando “su predominio sobre nosotros y nuestras sociedades” y alienta a una vuelta de la economía y las finanzas a una ética en favor del ser humano. No a la inequidad que genera violencia. “Sin igualdad de oportunidades, las diversas formas de agresión y de guerra encontrarán un caldo de cultivo que tarde o temprano provocará su explosión”.
- En general, ¿acierta el Papa para resolver urgentemente las causas estructurales de la pobreza?
Francisco clama por un diálogo auténtico entre actores protagonistas del ámbito político, económico y sindical para que «eleven su mirada y amplíen sus perspectivas», «les duela la sociedad, el pueblo y la vida de los pobres, procuren que haya trabajo digno, educación y cuidado de la salud para todos». Convencido de que con una «apertura a la trascendencia podría formarse una nueva mentalidad política y económica que ayudaría a superar la dicotomía absoluta entre la economía y el bien común social». La propuesta de diálogo, no es un tema menor, puesto que la establece particularmente en tres ámbitos: 1) con los Estados; 2) con la sociedad y 3) con otros creyentes que no son la Iglesia católica. El diálogo como forma de encuentro, buscando consensos y acuerdos, que responda a las preocupaciones de una sociedad más justa, y cuyo sujeto histórico «es la gente y su cultura». Se trata de concebir acuerdos que nos permitan vivir juntos todos, se trata de un nuevo pacto social y cultural. A tal fin, Francisco ofrece cuatro principios para buscar el bien común y la paz social: El tiempo es superior al espacio. La unidad prevalece sobre el conflicto. La realidad es más importante que la idea. El todo es superior a la parte. Pienso que para Francisco es fundamental que los pobres sean protagonistas de sus propios procesos, que han demostrado capacidad y creatividad cuando se organizan y luchan.
- Sobre la precariedad del empleo, ¿qué propone el papa Francisco?
Que esta injusticia no tenga la última palabra. Francisco considera que la excesiva precariedad, el trabajo en negro…la falta de trabajo «quita dignidad, impide la plenitud de la vida humana y reclama una respuesta solícita y vigorosa». En este sentido, se le ha oído en distintas ocasiones decir sobre la necesidad de un gran acuerdo por el trabajo digno. La Iglesia ofrece su discernimiento mediante la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), ante este y otros desafíos actuales. Es habitual escucharle sobre esta cuestión en algunas homilías en Santa Marta.
- Y sobre el trabajo decente, ¿qué dice Francisco?
Tal y como señaló su predecesor Benedicto XVI, que es fundamental para la vida de las personas pues es aquel que es libremente elegido; asociado al desarrollo de la comunidad; que satisfaga las necesidades de los trabajadores y sus familias; que permita a los trabajadores asociarse; que deje espacio a la conciliación personal, familiar y espiritual; que garantice una jubilación adecuada… Francisco lo sintetiza en: libre, creativo, participativo -e incorpora- y solidario, que implica renunciar a algo; un estilo de vida más sobrio; ayudar a los demás… también compromete al Estado a articular políticas y a la parte empresarial a un reparto de la riqueza diferente. Es decir, todos estamos llamados a ofrecer respuestas: desde el plano personal, el ambiental y el institucional.
SISTEMA ALTERNATIVO
- Una verdadera economía social de mercado, ¿es la visión de la economía desde la perspectiva de la Iglesia?
Al menos, por ahí va el magisterio social, por una economía que permita cubrir las necesidades básicas de las personas y que desplace del centro de las decisiones socioeconómicas al dinero, la rentabilidad o “la ganancia”. LA DSI entiende que los mercados, debidamente regulados, pueden ser una herramienta eficaz en ciertos, no todos, los ámbitos de la vida social, siempre y cuando, incorpore la ética, la lógica del don…
- Para el cuidado del medio ambiente, ¿qué propone el papa Francisco a las instituciones?
Francisco plantea una ecología integral, que abarca cinco ámbitos: ambiental, económico, social, cultural y de la vida cotidiana. Es un cambio cultural que favorezca una manera de ser, pensar y actuar contrapuesta al modelo individualista, egoísta, utilitarista y hedonista de la cultura actual.
- Cuando se piensa que un mayor crecimiento económico permitirá el ‘chorreo’ para los más pobres. ¿Por qué Francisco cuestiona las llamadas teorías del ‘derrame’ (‘chorreo’)?
Porque generan exclusión, descarte humano y maltratan la casa común. El crecimiento económico y su libertad de mercado sacralizado no están logrando mayor equidad e inclusión social en el mundo, al contrario, crecen los superricos, las desigualdades, la pobreza laboral… Un crecimiento con un claro impacto ambiental en el todo el planeta que está provocando un problema de supervivencia.
- Esa “cultura del bienestar” (vinculada al consumismo) dice Francisco que “nos anestesia”, nos hace indiferentes ante el dolor humano de los otros. ¿Dónde se encuentra la alternativa cristiana humanista?
En la contribución que podamos hacer para cambiar la mentalidad y cómo se entiende en nuestra sociedad al ser humano y sus relaciones sociales. Por ello, hemos de combatir visiones teóricas y prácticas que no reconocen el valor fundamental de lo humano y, por tanto, de su dignidad. Una respuesta para que se produzca ese cambio cultural pasa por una nueva manera de ser, desde la triple comunión (que supone un compromiso personal y comunitario de bienes, vida y acción), una manera de sentir y pensar desde el Evangelio y la DSI (formación y discernimiento para abordar los problemas actuales), y una manera de actuar, desde la cultura del encuentro: el respeto y reconocimiento de la dignidad humana. Acompañando las precariedades de la vida, haciendo visibles estilos de vida solidarios…
- ¿A qué tipo de reflexión invita Francisco a los expertos financieros?
A que velen por el desarrollo sostenible de los países y la no sumisión asfixiante de éstos a sistemas crediticios que, lejos de promover el progreso, someten a las poblaciones a mecanismos de mayor pobreza, exclusión y dependencia. En este sentido, el Vaticano presentó en mayo de 2018 el documento sobre “consideraciones para un discernimiento ético sobre algunos aspectos del actual sistema económico y financiero (Oeconomicae et pecuniariae quaestiones)”. Que clama por una regulación adecuada para evitar las malas prácticas de los mercados y llama a incorporar la ética al corazón de la economía para que estén al servicio de la persona y del bien común.
- ¿Y a los gobernantes?
A una voluntad efectiva, práctica, constante, de pasos concretos y medidas inmediatas, para preservar y mejorar el planeta y vencer cuanto antes el fenómeno de la exclusión social y económica. Recuerda que las instituciones políticas están al servicio de las personas las cuales están dotadas de «una dignidad trascendente». Una dignidad que ahora está herida, pues «persisten demasiadas situaciones en que los seres humanos son tratados como objetos, de los cuales se puede programar su concepción la configuración y la utilidad, y que después pueden ser desechados cuando ya no sirven». La principal cuestión es la centralidad de la persona:
- El Papa aclara que para la Iglesia, “la opción por los pobres es una categoría teológica antes que cultural, sociológica, política o filosófica” (Evangelii Gaudium 198). ¿Qué significa esto?
Que esta opción por los pobres es una prioridad en el ejercicio de la caridad cristiana, sentir su dolor como propio; a prestar nuestra voz en sus causas, actuar para su inclusión y para eliminar las causas que provocan esta pobreza. De ahí que insista en querer “una Iglesia pobre para los pobres. Ellos tienen mucho que enseñarnos”. En definitiva, a ponerlos en el centro del camino de la Iglesia.